¿Quién es Jesús? · Fundamentos
Paso 7 de 9
Texto de muestra. Este estudio es provisional y todavía no ha sido revisado.
¿Cómo era la relación de Jesús con su Padre?
30No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.
Lee los versículos que lo rodean (Juan 5:19-30)
19Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente. 20Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis. 21Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida. 22Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo; 23Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida. 25De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. 26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo: 27Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre. 28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación. 30No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.
7El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;
Lee los versículos que lo rodean (Hebreos 5:5-10)
5Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy; 6Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, según el orden de Melchîsedec. 7El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen; 10Nombrado de Dios pontífice según el orden de Melchîsedec.
17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar. 18Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Lee los versículos que lo rodean (Juan 10:11-18)
11Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas. 13Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. 15Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar. 18Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
17Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.
Lee los versículos que lo rodean (Juan 20:11-18)
11Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro; 12Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro. 17Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios. 18Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
Nuestra explicación
Jesús dijo: «No puedo yo de mí mismo hacer nada... no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre».
Hebreos cuenta que oró «con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte». «Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia».
Él eligió dar su vida: «Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida... Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo». Después de resucitar, todavía habló de «mi Padre y... vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios».
Nuestra manera de entenderlo: Jesús sometió de buena gana su propia voluntad a la de su Padre. Su obediencia fue una decisión real, tomada por amor. Por eso Dios se agradó tanto de él, y por eso su ejemplo significa tanto para nosotros.
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